SkyTri Crans-Montana 2027: A New Alpine Triathlon Experience in the Heart of the Swiss Alps

SkyTri Crans-Montana 2027: A New Alpine Triathlon Experience in the Heart of the Swiss Alps Registrations are now officially open for SkyTri Crans-Montana 2027.  On 5 and 6 June 2027, athletes from around the world will gather in Crans-Montana, Switzerland, to take part in a unique alpine triathlon that combines breathtaking scenery, technical courses and an unforgettable mountain experience. Organised by Outlier Sport, SkyTri was created with one clear vision: to offer an event where performance, nature and adventure come together in one of the most spectacular destinations in Europe. A race unlike any other SkyTri is not just another triathlon. It is an opportunity to race surrounded by the Swiss Alps, swimming in crystal-clear mountain waters, riding through spectacular alpine landscapes and finishing on challenging trails with panoramic views over the Valais region. Every kilometre has been designed to create a memorable experience for athletes of all levels who are looking for something beyond a traditional race. Why Crans-Montana? Crans-Montana is internationally recognised for its outdoor lifestyle and exceptional sporting infrastructure. With its mountain lakes, extensive cycling routes and world-class trail network, it provides the perfect setting for an alpine triathlon. Beyond the competition, athletes and their families will enjoy everything the destination has to offer: hiking, gastronomy, wellness, shopping and the unique atmosphere of one of Switzerland’s most iconic mountain resorts. More than a race SkyTri aims to become an international meeting point for the endurance sports community. Whether you are chasing a personal best or simply looking for a new challenge in an extraordinary environment, SkyTri offers an experience that goes far beyond crossing the finish line. Registrations are now open Registration for SkyTri Crans-Montana 2027 is now open. All race information, course details and registration are available on our website:  https://outliersport.com/skytri-crans-montana/ We look forward to welcoming you to Crans-Montana and sharing this new adventure with you. See you in the Swiss Alps.

Outlier Sport nace oficialmente como asociación en Suiza

NACE OUTLIER SPORT EN SUIZA Outlier Sport nace oficialmente como asociación en Suiza Una nueva organización dedicada al deporte, la montaña y el desarrollo del turismo deportivo en los Alpes. Nos complace anunciar la constitución oficial de Outlier Sport como asociación sin fines de lucro en Suiza, con sede en la comuna de Lens, en el cantón del Valais. Este paso marca el inicio de una nueva etapa para un proyecto que nace con una visión clara: hacer del deporte una herramienta para conectar a las personas, promover hábitos de vida saludables y contribuir al desarrollo sostenible de los destinos donde desarrolla sus actividades. La asociación fue creada bajo la legislación suiza y tiene como objetivo principal promover la práctica deportiva para personas de todos los niveles, impulsando iniciativas que generen un impacto positivo tanto en la comunidad como en el territorio. Una visión que va más allá del deporte Outlier Sport trabajará en la organización y desarrollo de eventos deportivos nacionales e internacionales, entrenamientos colectivos y experiencias al aire libre, con especial foco en disciplinas como el trail running, el triatlón, el running, el ciclismo de montaña y otras actividades de endurance. Además del aspecto deportivo, la asociación busca contribuir a: fortalecer el atractivo turístico de la región; impulsar la economía local mediante eventos internacionales; promover el respeto por el entorno natural; fomentar la inclusión y la participación a través del deporte; desarrollar proyectos junto a instituciones públicas y privadas. Cada una de estas acciones responde a una misma convicción: el deporte puede convertirse en un motor de desarrollo para las personas y para las comunidades. Una dirección con experiencia internacional La comisión directiva de Outlier Sport está integrada por: Paola Jorgelina Ozán, Presidenta. Angelo Lisanti, Vicepresidente. Ambos comparten una amplia trayectoria en la organización de expediciones, campamentos de entrenamiento y eventos deportivos internacionales, con una visión orientada a crear experiencias de calidad para atletas de todo el mundo. El primer gran proyecto: SkyTri Crans-Montana La constitución oficial de la asociación coincide con el desarrollo de su primer gran evento internacional: SkyTri Crans-Montana, un nuevo triatlón alpino que se celebrará los 5 y 6 de junio de 2027. Actualmente, el equipo de Outlier Sport trabaja junto a instituciones, colaboradores y socios estratégicos para convertir a SkyTri en una referencia del calendario internacional del triatlón de montaña. Las inscripciones para esta primera edición ya se encuentran abiertas y toda la información sobre el evento está disponible en nuestro sitio web.   La constitución de Outlier Sport es solo el comienzo de una nueva aventura. Con el apoyo de nuestros miembros, atletas, colaboradores y socios, continuaremos creando experiencias deportivas que conecten a las personas con la montaña y generen un impacto positivo en nuestro entorno. Próximamente: únete a la comunidad Outlier Sport Como parte de esta nueva etapa, próximamente abriremos las inscripciones para convertirse en miembro de la asociación Outlier Sport. Invitamos a todas las personas que comparten nuestra pasión por el deporte, la montaña y las actividades al aire libre a formar parte de esta comunidad y acompañarnos en el desarrollo de futuros proyectos. Ser miembro de Outlier Sport permitirá participar activamente en la vida de la asociación, apoyar nuestras iniciativas y formar parte de una red de personas unidas por los mismos valores: deporte, naturaleza, comunidad y aventura. Muy pronto comunicaremos todos los detalles sobre las diferentes modalidades de membresía y el proceso de inscripción.

Mont Blanc: Crónica de una ascensión al techo de Europa

Mont Blanc: EXPEDICION 2026 Team JA, todo era risas hasta Mont Blanc:  Hay montañas que no solo se ascienden. Hay montañas que se preparan durante meses y que ponen a prueba todo aquello que un alpinista ha construido mucho antes de colocar el primer pie sobre la nieve. El Mont Blanc fue una de ellas. Detrás de esta expedición hubo mucho más que una simple aventura. Hubo meses de preparación física y técnica, interminables jornadas de entrenamiento, madrugones, planificación, prácticas con material, acumulación de desnivel, aclimataciones y una enorme ilusión compartida por un grupo de amigos unidos por la misma pasión por la montaña. La expedición estuvo integrada por David el Rojo, Manuel, Javier y Francisco José «Paco», miembros del Centro Excursionista de Caudete (España), una entidad con una larga tradición en actividades de montaña, siendo Rubén Pla Requena el presidente de dicho centro. Junto a ellos participó Paola Jorgelina Ozán, presidenta de Outlier Sport, asociación deportiva con sede en Suiza dedicada a la promoción de los deportes de montaña, el entrenamiento y la organización de eventos deportivos internacionales. Dos entidades, dos países y un mismo objetivo: alcanzar el techo de Europa trabajando como un solo equipo. El 5 de julio de 2026 el grupo llegó a Chamonix-Mont-Blanc, considerada la capital mundial del alpinismo. Los días previos sirvieron para realizar las últimas comprobaciones de material, practicar maniobras, revisar cada detalle del equipo y adaptarse al entorno de alta montaña. El 6 de julio llevaron a cabo el control de cordadas en la Aiguille du Midi, uno de los pasos imprescindibles antes de afrontar una ascensión de estas características. La expedición se organizó en dos cordadas. La primera estaría formada por Paco, Javier y Manuel, quienes abrirían la ruta durante toda la ascensión. La segunda la integrarían Rubén, Paola y David. El objetivo no era el habitual itinerario dividido en dos jornadas, sino una variante mucho más exigente y reservada para montañeros con una excelente preparación: partir desde Nid d’Aigle y alcanzar directamente la cima del Mont Blanc en una sola jornada. El reto suponía afrontar cerca de 17 kilómetros de recorrido alpino con más de 2.750 metros de desnivel positivo, atravesando nieve, hielo, glaciares, grietas, corredores de roca, pasos de trepada y zonas extremadamente expuestas, donde el riesgo de caída de piedras y los bruscos cambios meteorológicos forman parte del recorrido. No era una excursión. Era una auténtica maratón alpina en uno de los escenarios más exigentes de Europa. El 8 de julio alcanzaron Nid d’Aigle, punto de inicio de la expedición. Tras una cena temprana, el plan consistía en descansar unas horas para comenzar la ascensión alrededor de la medianoche. Sin embargo, la montaña volvió a demostrar que siempre tiene la última palabra. Las temperaturas excepcionalmente elevadas que afectaban al macizo del Mont Blanc estaban provocando continuos desprendimientos en el Couloir du Goûter, conocido mundialmente entre los alpinistas como «La Bolera», considerado uno de los pasos más peligrosos de toda la ruta normal. Para minimizar el riesgo, el equipo decidió adelantar varias horas la salida. Apenas tuvieron tiempo de descansar. A las nueve de la noche ya llevaban puestos los arneses, crampones, cascos y frontales cuando comenzaron a caminar bajo la oscuridad. El silencio de la noche únicamente se rompía por el sonido metálico de los crampones sobre la roca, la respiración de los montañeros y el roce constante de las cuerdas. El ritmo fue intenso desde el primer momento y, tal como estaba previsto, en aproximadamente dos horas y media alcanzaron Tête Rousse. Allí terminaba el sendero relativamente cómodo y comenzaba el verdadero terreno alpino. Frente a ellos aparecía el Couloir du Goûter. La Bolera. Un paso que impone respeto incluso a los alpinistas más experimentados. La oscuridad dificultaba encontrar la mejor trazada y el hielo cubría gran parte del recorrido. Cada metro exigía concentración absoluta. En ese punto cada integrante tuvo que buscar la mejor opción para progresar. Rubén decidió cruzar por una zona inferior entre pedreras, expuesto a continuos desprendimientos. David encontró una variante superior que le permitió avanzar por una línea diferente. Paco y Manuel superaron el tramo técnico con solvencia, mientras Javier optó por otra trazada que terminó conduciéndolo a una placa de hielo muy comprometida. Tras él ascendía Paola. Ambos fueron colaborando constantemente para avanzar, asegurándose mutuamente en cada paso. Javier consiguió superar el obstáculo, pero Paola quedó completamente bloqueada en un tramo extremadamente inestable. No podía avanzar ni retroceder. Fue necesario asegurarla con la cuerda y ayudarla desde arriba mientras continuaban cayendo piedras sobre el corredor. Fueron minutos de enorme tensión en los que cada movimiento debía realizarse con absoluta precisión. Finalmente consiguió salir y el equipo pudo continuar unido. En una montaña como el Mont Blanc, llegar todos juntos al siguiente tramo ya era una pequeña victoria. La ascensión continuó entre roca, nieve y continuas trepadas hasta aproximarse al refugio de Goûter. Poco antes de alcanzarlo, David Serrano comenzó a sufrir con claridad los efectos del mal de altura. Cada paso requería un enorme esfuerzo y, tras valorar la situación, tomó una de las decisiones más difíciles que puede asumir un montañero: detener la ascensión y permanecer en el refugio para recuperarse. En alta montaña, la valentía no siempre consiste en seguir avanzando; muchas veces consiste en saber cuándo detenerse. El resto del grupo continuó convencido de que la cima quedaba a unas tres horas de distancia. La realidad sería muy distinta. Tres horas después apenas alcanzaban el refugio Vallot, el último refugio de emergencia situado antes del tramo final. El cansancio empezaba a hacerse notar en todos. Allí aprovecharon para hidratarse, comer algo, cambiarse de ropa y recuperar fuerzas. Paola tuvo que tumbarse directamente sobre el suelo del refugio, cubriéndose con las viejas mantas disponibles. En aquel momento cualquier minuto de descanso suponía un auténtico regalo. Rubén también se encontraba al límite e incluso había contemplado la posibilidad de regresar desde Vallot si las fuerzas no respondían, incorporándose Paola a la otra cordada para intentar la cima. Javier y

Mont Blanc: Alpinista casi pierde la vida en ascenso

Mont Blanc: Alpinista casi pierde la vida en ascenso Mont Blanc: Alpinista casi pierde la vida en ascenso La deportista argentina Paola Ozán estuvo al borde de la muerte en su intento de ascenso al Mont Blanc, en Francia. Oriunda de la provincia de Córdoba pero radicada en Europa en la actualidad, se encontraba subiendo por la ruta del Papa junto a miembros del Centro Excursionista Caudete cuando casi ocurre una tragedia. El grupo estuvo integrado por Paola Ozán, Francisco Albertos, Javier Olmedo, Sergio Medina, Jonás Tecles, Elena López, Luis Adrián Serrano (Elvis) y David Serrano y comenzó el ascenso desde la población italiana de Courmayeur hacia el Val de Veny. El ascenso al Mont BlancEn el primer día de ascenso y rumbo al Refugio Gonella, la aventura casi termina en tragedia, al momento en que Paola no pudo aferrarse en el medio del camino y cayó por más de 20 metros. La argentina estuvo a punto de caer al precipicio, pero logró frenar a tiempo, a pocos metros de lo que hubiera sido una muerte segura. Desde allí, pudo ser socorrida por sus compañeros, y terminó con golpes, un par de dedos quebrados y un yeso en una de sus manos. La palabra de Paola OzánEn sus redes sociales, la cordobesa, amante del trail running y el deporte, expresó: Justo en ese momento, se acabó la travesía para Mont Blanc. A dos horas de llegar al refugio, por esa ladera de nieve y hielo, me resbalé para abajo. En la foto pueden ver que me sostengo del piolet, tratando de subir los pies. Ninguna de las dos cosas funcionó. Caí unos 15 o 20 metros, empecé a rodar hasta las rocas y quedé a muy poco del precipicio. La sensación mientras caía era desesperante, lo primero que pensé fue ‘necesito enganchar el piolet’. Y el segundo pensamiento era ‘no dejo de caer’… una caída interminable.Mi último pensamiento fue: estoy chocando contra todo.No sentía los golpes. Cuando todo se detuvo, aún consciente, quedé unos segundos quieta, pensando ‘tengo que comprobar que puedo moverme’. Moví los brazos primero, pero la mano izquierda estaba deformada y no podía moverla, solo algunos dedos. Me arrodillé y me volví a sentar. Las piernas no se me rompieron.Miré hacia abajo y sí, tenía el precipicio a mis pies. Miré hacia arriba, los chicos estaban en shock. Jonás, uno de los integrantes de la expedición, bajaba por el final del hielo, dando la vuelta, para aproximarse. A pesar del susto y el dolor, me di cuenta de que había tenido suerte. El precipicio estaba a solo unos metros, y aunque tenía la mano lesionada, podía moverme. Jonás llegó hasta mí y, juntos, evaluamos la situación. Aunque asustados, sabíamos que teníamos que mantener la calma. Me ayudó a estabilizarme y comenzamos a planificar cómo ascender con seguridad.El resto del grupo, aún en shock, empezó a reorganizarse para ayudar. Con precaución y trabajo en equipo, logramos regresar al sendero seguro. La travesía había terminado abruptamente, pero estaba VIVA! masdeporteweb.com

Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 2

Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 2 Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 2 Tras algo menos de 4 h de ligero descanso, pues todos nos habíamos acostado muy nerviosos por lo que había acontecido con Paola, y algunos no pudimos conciliar el sueño durante ese tiempo. Nos levantamos para afrontar la segunda etapa, que nos llevaría, si todo iba según lo previsto, a la cima del Mont Blanc. El desayuno, por la hora, bien podría haber sido cena. Nunca habíamos desayunado tan temprano, pero la dureza y distancia de esta segunda etapa, exigía salir a la 1 de la madrugada como tarde, caminar toda la noche, para así poder llegar amaneciendo al pie del Mont Blanc. Nada más salir del refugio tuvimos que cruzar un nevero horizontalmente, con una inclinación de ladera que imponía, pero que al ser de noche y centrarte con el frontal en el estrecho sendero, se pasó sin que el vértigo nos condicionara. A partir de aquí avanzamos en dos cordadas, por un lado, Sergio y Javier, y por otro lado Elena, David y Paco. Cruzando el glaciar del Dôme por pendientes cómodas y evitando cualquier atisbo de grieta, llegamos hasta el collado de las Agujas Grises (3.810 m). Este es un tramo mixto de hielo y roca, que, con el peso de las mochilas, la dificultad de avanzar por los pasos de roca con los crampones y el cansancio que íbamos acumulando, exigió un esfuerzo extra. A continuación, nuestro recorrido transcurrió por una estrecha, pero a la vez bonita y aérea arista, con fuerte pendiente a ambos lados, que terminaba coronando el Pitón de los Italianos (4.003 m) y el Dôme du Goûter (4.304 m). Comienzan a despuntar los primeros rayos de Sol y la altura empieza a pasar factura a algunos, no pudiendo llevar todos, la misma frecuencia de paso. Aquí nos juntamos con los alpinistas que realizan la ascensión por la ruta normal del Mont Blanc. Desde el Dôme du Goûter, una pequeña rampa helada, nos lleva al refugio de emergencia de Vallot (4.362 m), esta última rampa, para algunos se hizo interminable, debido al agotamiento físico, al frío (-5 º C con sensación térmica de –10 º C) y a la falta de agua, al congelarse ésta en el tubo. Para la mayoría de nosotros esa fue la máxima altura que alcanzaríamos. A este refugio llegaron Sergio y Javier sobre las 8 h, Javier iba muy cansado, con escalofríos y con un dolor muy fuerte en el cuello, lo que le hizo desistir de acompañar a Sergio en este último tramo de ascensión al Mont Blanc. En su camino hacia la cima, Sergio se cruzó con los bomberos de Villena. Con ellos habíamos coincidido en el refugio Gonella, desistían a tan solo 400 m de la cumbre, por el fuerte viento y la presencia de hielo. Sergio, junto con una pareja de españoles que iban encordados y habían salido al mismo tiempo del refugio Vallot, decidió continuar, ascendiendo por la arista de las Bosses, hasta el punto donde todos se daban la vuelta, trazando entonces a partir de aquí una vía por la cara norte, conquistando la cima a las 11 h. ¡El Pache lo había conseguido! Sobre las 10 h, habían llegado al refugio Vallot, Paco y Elena, un poco después llegaría David. Ya habían regresado los bomberos al refugio y nos desaconsejaron subir. Es por ello, que decidimos esperar a que bajara Sergio. Mientras, aprovechamos para descansar y comer algo. Cuando llegó entorno a las 12.30 h, decidimos bajar por el refugio de Goûter y probar a hacer noche allí, porque no nos daba tiempo a coger al último teleférico, el de las 17 h. Como el refugio de Goûter estaba completo, bajamos al siguiente refugio, el de Tête Rousse, por la famosa bolera, una zona donde se producen con frecuencia desprendimientos de piedras. En este refugio tuvimos suerte, y pudimos descansar tras 42 h sin prácticamente dormir y 35 km en las piernas. Información:Desnivel: 1.739 m Distancia: 21,13 km Tiempo: 10 h El Consistorio Digital

Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 1

Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 1 Un miembro de la expedición del centro excursionista de Caudete consigue hacer cumbre por la complicada vía del Papa al Mont Blanc – Día 1 El domingo día 7, tal y como estaba previsto, la expedición formada por Paola Ozan, Francisco Albertos, Javier Olmedo, Sergio Medina, Jonás Tecles, Elena López, Luís Adrián Serrano (Elvis) y David Serrano, más conocido por David el Rojo, partimos en autobús de línea desde la población italiana de Courmayeur hacia el Val de Veny. Después de un trayecto de apenas media hora, empezamos a caminar a las 7:40 h, desde una cota de en torno a 1.600 m. Nos habíamos levantado ese día a las 5 h, porque el alojamiento lo teníamos a 45 m de Courmayeur, cerca de Aosta. Hay que señalar que la ruta que nos disponíamos a realizar, es una ruta poco frecuentada, salvaje y solitaria, donde no existen remontes mecánicos, por lo que la exigencia física es alta. El material que llevábamos en nuestras mochilas oscilaba entre los 15 y 18 kg (cuerdas, piolets, bastones, arneses, crampones, saco de dormir, mosquetones, casco, frontales, comida, agua…), y demandaban un esfuerzo mayor si cabe. Nos esperaban dos días de alpinismo en mayúsculas, para disfrutar de una ascensión al Mont Blanc, reservada solo para unos pocos. Tras caminar 4 km por el fondo del valle, llegamos a la morrena del Glaciar de Mage. Descendimos a éste y caminamos por el centro del mismo durante 5 km. Este caminar resultó algo incómodo por el depósito de piedras que había ido dejando en su avance el glaciar. El paisaje era majestuoso, con algún que otro sobresalto por el desprendimiento de hielo y nieve desde las paredes que lo limitan. A mitad del recorrido por el glaciar ya empezamos a ver el refugio Gonella, encaramado en un espolón rocoso a 3.041 m de altitud. Cuando dejamos el glaciar y nos dispusimos a subir la parte técnicamente más difícil, nuestra aventura está a punto de convertirse en tragedia. La compañera Paola, al atravesar un nevero, resbala y al caer no es capaz de frenarse a tiempo, deslizándose unos 20 m ladera abajo. Por suerte, unas rocas que había más abajo detienen su avance, quedando a escasos metros de un precipicio. Tras unos segundos de silencio e incertidumbre, en donde a todos se nos encogió el corazón, al grito de “¿Te encuentras bien Paola?” ésta nos levanta la mano. Todos respiramos en ese momento y después de una primera evaluación y cura de las heridas (dos bastante profundas, en brazo y rodilla, hechas con el piolet y otra, la más grave en la mano izquierda, con rotura de huesos metacarpianos), barajamos la posibilidad de llamar a emergencias. Pero ante la posibilidad de poder andar, ella misma se arma de valor y decide bajar andando acompañada de Luís Adrián y Jonás. El último tramo de subida al refugio resultó entretenido, con pasos de cierta dificultad en donde cadenas y escaleras situadas de forma estratégica nos sirvieron de gran ayuda. Una vez en el refugio, Mauro y su equipo nos dieron la bienvenida. Allí coincidimos con un equipo de bomberos de Villena, que habían llegado el día anterior y no habían podido salir ese día hacia el Mont Blanc por las malas condiciones meteorológicas. Tras una reconfortante cena servida a las 19 h, nos disponemos a acostarnos con la mente puesta en la segunda etapa. Apenas descansamos unas horas porque a las 00 h servían el desayuno ya que a la 1, teníamos que salir hacia la cima. Paola esa noche la pasó en el hospital de Aosta, tras una primera valoración del equipo médico, que determinó que tenía que ser operada de la mano. Información: Desnivel: 1.441 m Distancia: 13,6 km Tiempo: 8,5 h El Consistorio Digital

Un miembro de la expedición del Centro Excursionista Caudete consigue hacer cumbre en el Mont Blanc por la complicada Ruta del Papa

Un miembro de la expedición del Centro Excursionista Caudete consigue hacer cumbre en el Mont Blanc por la complicada Ruta del Papa Una caída de Paola estuvo a punto de convertir la aventura en tragedia La expedición formada por 8 miembros del Centro Excursionista Caudete al Mont Blanc por la Ruta del Papa nos cuentan toda su aventura en el siguiente reportaje. DÍA 1El domingo día 7, tal y como estaba previsto, la expedición formada por Paola Ozán, Francisco Albertos, Javier Olmedo, Sergio Medina, Jonás Tecles, Elena López, Luis Adrián Serrano (Elvis) y David Serrano, más conocido por David «El Rojo», partimos en autobús de línea desde la población italiana de Courmayeur hacia el Val de Veny. Después de un trayecto de apenas media hora, empezamos a caminar a las 7:40 h desde una cota de en torno a 1.600 m. Nos habíamos levantado ese día a las 5 h, porque el alojamiento lo teníamos a 45 m de Courmayeur, cerca de Aosta. Hay que señalar que la ruta que nos disponíamos a realizar, es una ruta poco frecuentada, salvaje y solitaria, donde no existen remontes mecánicos, por lo que la exigencia física es alta. El material que llevábamos en nuestras mochilas oscilaba entre los 15 y 18 kg (cuerdas, piolets, bastones, arneses, crampones, saco de dormir, mosquetones, casco, frontales, comida, agua…), y demandaban un esfuerzo mayor si cabe. Nos esperaban dos días de alpinismo en mayúsculas, para disfrutar de una ascensión al Mont Blanc, reservada sólo para unos pocos. Tras caminar 4 km por el fondo del valle, llegamos a la morrena del Glaciar de Mage. Descendimos a éste y caminamos por el centro del mismo durante 5 km. Este caminar resultó algo incómodo por el depósito de piedras que había ido dejando en su avance el glaciar. El paisaje era majestuoso, con algún que otro sobresalto por el desprendimiento de hielo y nieve desde las paredes que lo limitan. A mitad del recorrido por el glaciar ya empezamos a ver el refugio Gonella, encaramado en un espolón rocoso a 3.041 m de altitud. Cuando dejamos el glaciar y nos dispusimos a subir la parte técnicamente más difícil, nuestra aventura está a punto de convertirse en tragedia. La compañera Paola, al atravesar un nevero, resbala y al caer no es capaz de frenarse a tiempo, deslizándose unos 20 m ladera abajo. Por suerte, unas rocas que había más abajo detienen su avance, quedando a escasos metros de un precipicio. Tras unos segundos de silencio e incertidumbre, en donde a todos se nos encogió el corazón, al grito de «¿Te encuentras bien Paola?» ésta nos levanta la mano. Todos respiramos en ese momento y después de una primera evaluación y cura de las heridas (dos bastante profundas, en brazo y rodilla, hechas con el piolet y otra, la más grave en la mano izquierda, con rotura de huesos metacarpianos), barajamos la posibilidad de llamar a emergencias. Pero ante la posibilidad de poder andar, ella misma se arma de valor y decide bajar andando acompañada de Luis Adrián y Jonás. El último tramo de subida al refugio resultó entretenido, con pasos de cierta dificultad en donde cadenas y escaleras situadas de forma estratégica nos sirvieron de gran ayuda. Una vez en el refugio, Mauro y su equipo nos dieron la bienvenida. Allí coincidimos con un equipo de bomberos de Villena, que habían llegado el día anterior y no habían podido salir ese día hacia el Mont Blanc por las malas condiciones meteorológicas. Tras una reconfortante cena servida a las 19 h, nos disponemos a acostarnos con la mente puesta en la segunda etapa. Apenas descansamos unas horas porque a las 00 h servían el desayuno ya que a la 1 teníamos que salir hacia la cima. Paola esa noche la pasó en el hospital de Aosta, tras una primera valoración del equipo médico, que determinó que tenía que ser operada de la mano. Desnivel: 1.441 mDistancia: 13,6 kmTiempo: 8,5 h DÍA 2Dormimos algo menos de 4 h, pues todos nos habíamos acostado muy nerviosos por lo que había acontecido con Paola, y algunos no pudimos conciliar el sueño durante ese tiempo. Nos levantamos para afrontar la segunda etapa, que nos llevaría, si todo iba según lo previsto, a la cima del Mont Blanc. El desayuno, por la hora, bien podría haber sido cena. Nunca habíamos desayunado tan temprano, pero la dureza y distancia de esta segunda etapa, exigía salir a la 1 de la madrugada como tarde, caminar toda la noche, para así poder llegar amaneciendo al pie del Mont Blanc. Nada más salir del refugio tuvimos que cruzar un nevero horizontalmente, con una inclinación de ladera que imponía, pero que al ser de noche y centrarte con el frontal en el estrecho sendero, se pasó sin que el vértigo nos condicionara. A partir de aquí avanzamos en dos cordadas, por un lado, Sergio y Javier, y por otro lado Elena, David y Paco. Cruzando el glaciar del Dôme por pendientes cómodas y evitando cualquier atisbo de grieta, llegamos hasta el collado de las Agujas Grises (3.810 m). Este es un tramo mixto de hielo y roca, que con el peso de las mochilas, la dificultad de avanzar por los pasos de roca con los crampones y el cansancio que íbamos acumulando, exigió un esfuerzo extra. A continuación, nuestro recorrido transcurrió por una estrecha, pero a la vez bonita y aérea arista, con fuerte pendiente a ambos lados, que terminaba coronando el Pitón de los Italianos (4.003 m) y el Dôme du Goûter (4.304 m). Comienzan a despuntar los primeros rayos de sol y la altura empieza a pasar factura a algunos, no pudiendo llevar todos la misma frecuencia de paso. Aquí nos juntamos con los alpinistas que realizan la ascensión por la ruta normal del Mont Blanc. Desde el Dôme du Goûter, una pequeña rampa helada, nos lleva al refugio de emergencia de Vallot (4.362 m), esta última rampa, para algunos se hizo interminable, debido al agotamiento físico, al frío (-5 º C con sensación

El Centro Excursionista Caudete tratará de ascender el Mont Blanc por la ruta italiana

El Centro Excursionista Caudete tratará de ascender el Mont Blanc por la ruta italiana Hoy parten hacia los Alpes con el objetivo de ascender la cumbre más codiciada de Europa Miembros del Centro Excursionista Caudete parten hoy hacia el mítico Mont Blanc, situado en los Alpes. Son Sergio Medina, Jonás Tecles, David Serrano, Elvis Serrano, Javi Olmedo, Paco Albertos, Elena López y Paola Ozán. El objetivo es ascender la cumbre más codiciada de Europa, el Mont Blanc, con 4.809 m, por la ruta italiana. La ruta italiana al Mont Blanc, conocida como la ruta del Papa, es una ruta solitaria y agreste. Aquí no hay remontes mecánicos, lo que la convierte en una ruta físicamente exigente. Esta exigencia hace que esta ruta sea mucho menos transitada que la «ruta normal» del Mont Blanc, y aunque ambas rutas conducen a la cima, la experiencia vivida en cada una de ellas es completamente diferente. El ascenso italiano al Montblanc comienza en Courmayeur. Este pintoresco pueblo de montaña está situado en el Valle de Aosta, al pie del Montblanc. Su orientación sur, agreste y muy soleada, garantiza muchas más horas de sol que la norte, lo que se refleja en el carácter de los italianos: alegres, abiertos y hospitalarios. El martes hicieron un curso de rescate en grietas y encordamiento impartido por Juan, de Mountain Fitness. El objetivo de este curso era familiarizarse con las maniobras necesarias para garantizar su seguridad en terrenos glaciares. A su regreso nos contarán cómo ha transcurrido esta experiencia… Patrocinadores: Centro Excursionista Caudete Federación de Deportes de Montaña de Castilla-La Mancha toscana Parte aislada Composites La Foia Petrolmax Centro de formación de Logan Banda Baloos Fitness en la montaña Estampes Elche Artesanías El Rojo Lidia Teclas Tonigatos resolados Miguel Llorens Tecles. Caudete Digital

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